Esta manana, nada mas salir del hostal de Nazi nos damos de narices con este simpatico aleman que combate la pereza y el aburrimiento y la cotidianidad sonhando tambien con darlelavueltaalmundo.

De nuevo en la Carretera Militar cogemos carrerilla.
Nos lanzamos direccion Gori.
Despegamos por fin.
Volamos.

Disfrutamos de las maravillosas vistas.
Y de este mirador construido en la epoca sovietica.


Cuando derepente, BOOOOOOM!
Me puse palido.
El tubo de escape estaba partido.
Nada grave hasta que el humo empezo a meterse en la cabina y conducir por ese paraiso terrenal se convirtio en un verdadero infierno de ojos rojos y dolor de cabeza.
El sonido era atronador.

En esos contaminados y contaminantes momentos vi la luz. La oportunidad de utilizar esas mascarillas que mi siempre-sabia-senora-madre me dio antes de salir. “Algun dia las necesitaras”, me dijo..
Otra vez ella tiene razon y no yo.
Las necesite…
…y me vinieron de carallo.
Era tan pintoresco el equipo que la policia nos dio el alto; y cuando les explique lo que sucedia, asustados, nos llevaron a la casa de un amigo mecanico que quizas, en su dia libre, podria ayudarnos.

Iago y toda su familia nos ayudaron sin pensarlo dos veces.

Pasamos la noche en su casa.
Nos llevaron a cenar a casa de unos amigos.
Y a bailar a la discoteca.



Mi nuevo amigo de la ciudad de la cerveza, Natakhtari, no me dejo pagar y me demostro de nuevo que cuanto menos se tiene mas dispuesto se esta a dar.
Que cuanto menos tienes, menos importancia le das al dinero.
Cuanto mas pobre, mas generoso.