Martes 9 de Noviembre
Miguel y Sophia me dejaron en la carrtera número 1 y se marcharon a celebrar su tercer aniversario de boda a las montanhas. Como siempre hasta ahora tuve suerte y enlacé coche tras coche hasta que a media tarde llegue por fin al destino final de la jornada: El Catlins Forest Park.
Necesité de tres vehículos. El primero me recogió a las puertas de Dunedin y en el viajaban tres chicas de unos 18 anhos que se dirigian a una barbacoa a Alexandra; en la radio sonaba Cristina Aguilera y las tres vestian de rosa.

El segundo vehículo era un viejo Volvo sucio y descuidado. Su conductor, un jóven cuyo nombre no voy a recordar que con toda la confianza del mundo me contó sus planes de seguir con la plantación de marihuana por un par de anhos más, tiempo necesario para por fin, él y su chica de 24 anhos de edad pudieran dejar de trabajar y dedicarse a viajar por el mundo sin más preocupación que ser feliz.

El tercero fué el definitivo. Tras dos horas de espera a la salida de un pueblo llamado Balcuta paró Nick comiéndose un Mc Menú gigante. Es inglés, trabaja en Queenstown y está pasando unos días con amigos en Curio Bay donde me dice que la acampada es gratuita.
Hicimos varias paradas para visitar algunos de los atractivos naturales de Los Catlins antes de llegar a nuestro objetivo de la jornada: Curio Bay, sus pingüinos y El Bosque de Árboles fosilizados.

(El Lago Wikie)

(La Cascada Matai)

(La Casacada Horseshoe)
Decidí acampar con vistas al mar y cuando ya la tienda estaba montada, una mujer vino para cobrarme los diez dólares de NZ que costaba pasar la noche en el Parque Natural. Me quedé con cara de tonto, pero pagué. Hacía muchísimo frío y el cielo nos miraba con cara de lluvia.


Fuí a visitar los árboles fosilizados y de nuevo volví a ver pingüinos de ojos amarillos.




El lugar me fascinó.



Cené una lata de ensalada de patatas marca “Supermercado de turno” que me dejó con ardores toda la noche y tan solo por la manhaname di cuenta de que no sería fácil salir de allí. Estaba en mitad de ninguna parte y el primer coche pasó sin siquiera mirarme a la media hora de que me situase.


Caminé 3 Km intentándolo con cada coche que pasaba (el 99% turistas con furgonetas y caravanas alquiladas) hasta que un alemán que viajaba solo se apiadó de mi (había empezado a llover) y me llevó hasta el cruce con la carretera número 1 dirección Invercargill.

Allí sin ser fácil, fué más rápido conseguir un “viaje”. Paró la furgoneta más llena que jamás he visto y me llevó hasta Tokanui, “El pueblo fantasma” donde esperé por el siguiente viaje como una hora y media muerto frío.


Eso sí, a partir de aquí todo fué fluido de nuevo y conseguí llegar a Queenstown sobre las 17:00 para disfrutar de su precioso entorno mientras me escapaba de todo el griterio alcohólico electrónico del centro de la ciudad.


(Animal autoctono desconocido, probablemente único en su especie)


Me encanta tu blog, estoy suscrito a él y cada vez que lo leo me come la envidia. Llevo “viajando contigo” desde Irán! Ánimo!
Un fuerte abrazo desde Barcelona……tamos juntos amigo!!! Tu sigue enseñándonos el mundo con tus ojos…que nos encanta!!!
Abrazo gigante jorgeeeeee un pasada new zealand, animo y a seguir con la aventuraaaa cuidate recuerdos de todos desde sevillaaaaa!!!
Jose, Dani y Simbad, millones de gracias a los tres por cuidarme tanto y tan bie !
Jose: Para mi está siendo un placer viajar contigo compañero!
Dani: Te echo de menos loca!
Simbad: Un beso para ti y otro para cada uno de los demás piratas de los que te rodeas. Me acuerdo de vosotros!
Jorge
Hola Jorge, sólo para decirte q Jah nos dio la Ganjah para meditar y comunicarlos con él.
Salmos 104:14 “Él causó que el forraje creciera para el ganado, y la hierba para el servicio del hombre”.
Si encuentras otro hermano perdido e intentando sacar beneficio de ella seria bueno enseñarle este salmo. Espero que encuentre el camino y Jah le de la fuerza necesaria para abandonar este negocio de pecado.
Babylon nos corrompe a todos.
Alabado sea Jah
Como siempre buenas fotos y anecdotas del camino….como los disfruto…sin anectotas no hay turismo perfecto…saludos mi pana…