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Archivo de la etiqueta: Argentina

 A la hora de despedirme de los amigos de Tilcara y de La Casa Los Molles, bastante triste tras los buenos tiempos allí vividos,  el pirata Martín “Seamos Buenos” Carugo se unió a la expedición dirección a  Atacama Chile.

Salimos y cuando paramos en la gasolinera (en la misma que conocí a Diego días atrás) nos topamos con una familia suiza (son en total 6) que recorre el mundo desde hace 3 años en un vehículo mágico apodado “La Casita”.

El charlar un rato con ellos antes de casicomenzar nos dió las fuerzas necesarias para atravesar Purmamarca y su Cerro de los Siete Colores  y abordar sin miedos la famosa Cuesta del Lipán que en pocos Km asciende hasta los mas de 4000 m de altura sobre el nivel del mar.

Como se puede ver en esta última fotografía llegamos a la cima sin mayores problemas. Paramos. Celebramos y cuando quisimos volver a arrancar, Naranjito se desmayó.

Imaginé que sería el mismo problema que en Humahuaca pero la nueva carburación no funcionó. Comprobé que no llegaba la gasolina al carburador e inventé un nuevo sistema que desde un bidón situado en el capó y por pura gravedad mandaba directa la gasolina al motor. Esto tampoco funcionó y la desilusión se apoderó del equipo hasta el punto en que Martín se planteó volverse en autoestop sin alcanzar la meta tan deseada del Paso de Jama.

Después de varios remolques, de largas bajadas en punto muerto y unos cuantos empujones y risas conseguimos llegar hasta Las Salinas Grandes donde nuestro primer salvador apareció.

Romeo (el conductor) y Julieta (el auto) nos llevaron hasta Tres Pozos, un pueblo-cooperativa que trabaja las salinas donde vive Verónico, un mecánico de mucha reputación en la zona.

En 15 minutos Naranjito estaba arreglado (uno de los filtros del carburador que estaba taponado), en una hora cenábamos en la casarestaurante de un vecino y a las 4 horas ya estábamos alojados en una de las habitaciones de la casa acord{andonos de lo largo que hab{ia sido el día.

A la mañana siguiente visitamos Las Salinas mientas que Romeo y Julieta partieron hacia Salta y hacia el Sur.

Pasamos por Susques para visitar su famosa iglesia y reponer fuerzas con unas empanadas caseras caseras y…

…de nuevo a la carretra para esta vez sí coronar el Paso de Jama y cambiar  un país por el otro.

Esta foto, una de mis preferidas, es justo antes de comenzar la bajada que nos llevaría a Atacama, una de las meadas (perdonen la expresión pero no se me ocurría otra) más bonitas y merecidas de toda mi vida.

Un millón de gracias Martín!

Tras la rápida visita a La Quebrada de La Concha camino de Cafayate, mi nuevo copiloto y yo nos dirigimos hacia el norte sin perder un segundo con los ojos puestos sobre Tilcara, un pequeño pueblo de montaña famoso por su carnaval.

Atravesamos cerros y campos de todos los colores inimaginable hasta que tras pasar el pueblo y el cementerio de Maimara pude leer sobre un viejo cartel “Tilcara a la derecha”.

Giré, subí una calle y de repente nos vimos atrapados por un laberinto de cuestas, turistas, tráfico y mercadillos made in Bolivia que a ambos nos desilusiono al instante decidiendo, tras hacer una foto de la linda iglesia del pueblo, salir corriendo de allí rumbo al norte y rumbo a la Quebrada de Humahuaca. 

Tardamos un par de horas o tres en llegar y una vez en la ciudad de Humahuaca (a unos 3500 metros de altitud), cuando apagué el motor para poner gasolina, Naranjito no arrancó más.

Como ya era de noche empujamos con la ayuda de un local el auto hasta un hostel barato con parking y nos fuimos  a pasear para olvidar y poder pensar en el día que se presentaba.

Ala mañana siguiente me puse manos a la obra y tras una hora de leve trabajo conseguí arrancar el motor apunado (con el mal de altura) aumentando el flujo de gasolina sobre el carburador y ampliando la luz de platinos para que así mas aire llegase a la combustión.

Recorrimos lo andado el día anterior hasta que llegamos de nuevo a Tilcara y paramos en la gasolinera….

… donde un joven se acercó en su motocicleta para sin conocernos de nada invitarnos a su casa, “El Hostel  Los Molles”.

En un principio ni Roeland ni yo queríamos pasar ni un solo segundo en ese pueblo, pero en cuanto Diego, así se llama el joven hostelero, insisitió una segunda vez, pensé que se nos estaba dando una segunda oportunidad, convencí de ello a mi copiloto y nos dirigimos, aunque aún no lo sabiamos, al paraiso.

(fachada de La casa de Los Molles)

(vista desde su patio delantero durante el día)

(vista nocturna del hostel)

Al día siguiente después de pasar una noche maravillosa junto a locales y clientes Roeland decidió que seguía su corto camino hasta Lima en solitario según él para que así yo pudiese quedarme más tiempo allí sin necesidad de conducir a la carrera para cumplir sus apretadas fechas.

No me dejó opción y nos despedimos como dos buenos amigos con la certeza de que pronto nuestros caminos se volverían a cruzar.

Acabé pasando una semana maravillosa en la que mi opinióm de Tilcara, tal y como me dijo Diego en la gasolinera, cambió por completo para posicionarse en uno de mis lugares favoritos de Argentina a la altura por ejemplo del Bar Playero Oasis en Necochea o el Mirador Inalco en Villa La Angostura.

 Las cuatro caminatas obligadas  en mi opinión son:

La Garganta del Diablo,

el Pukara de Tilcara,

el secreto Pukara cuyo nombre no logro recordar que visité junto a Mr. Martín Carugo,  Lola y Oskar (que vinieron en cuanto les dije que se cocía en La Casa Los Molles) en uno de mis últimos días de paz, amor y compañía en el paraíso.

y la Laguna de los Patos.

Esta última foto es mi favorita.

Ahí estamos todos en la despedida de Santi (http://latinoamericaen2ruedas.blogspot.com/).

¡Un millóm de gracias Diego, Pipo, Pablito, Marus y Maris, Billy, Martín, Oskar y Lola, Roeland y demás gamberros!

Antes de adentrarme en Paraguay por la famosa y peligrosa triple frontera decidí conectarme a  internet con la ilusión de encontrar alguna muevabuena noticia que me quitase esa tristeza irracional que me perseguía desde ya varios días atrás.

De los muchos emails correos que esperaban en el buzón de entrada el primero era de Oskar y Lola, los moteros españoles que había conocido tiempo atrás en Ushuaia y con los que había pasado unos fantásticos días al frío de la casiantártida.

El correo era tan sencillo como directo. Justo lo que necesitaba. Algo así: ” Estamos en Salta en casa de unos amigos donde si quieres, serás bienvenido; esto te encantaría”.

Mi estado de ánimo cambió en cuestión de segundos y decidí partir rumbo a lo conocido. Cambié dos amigos por todo un país y no me arrepiento. Yo se lo que me digo.

Salí sin seguro (en Uruguay no fué posible el hacerlo, en Brasil también y en Argentina llegué para el fin de semana) y me planté sin problemas y sin parar hasta Posadas, en la provincia de Misiones, donde el calvario comenzó. Me pararon para pedir documentación entre la policía y el ejército en más de 10 ocasiones (en todas ellas pasé sin mayores problemas mostrando el resguardo viejo y ya caduco)  hasta que a los dos días  de asfalto y sol llegué a Salta y pude por fin abrazar.

En una ocasión incluso pude conocer (ya estaba ansioso)  la faceta corrupta de los organismos argentinos. Sucedió ya de noche cuando en la frontera entre las provincias de Corrientes y El Chaco dos policias jóvenes y arrogantes decidieron sacarle dinero a otro turista.  Uno de ellos, a partir de ahora conocido como ”el Bueno”, aseguraba que mi vehículo necesitaba de la coprrespondiente inspección técnica para circular por carreteras argentinas; y como no la tenía había multar, of course. A pesar de que yo le aseguré que estaba informado de que ese requisito solo era mecesario para coches nacionales y no para vehículos en tránsito, me obligaron a pasar a la oficina y a tomar asiento. Aquí empezó el juego.

“El Bueno” sacó la libreta de multas y empezó a mirarla mientras movía de un lado al otro la cabeza. “El Malo”, que en este caso también era “El Gordo”, me enseñaba una fotocopia vieja donde se informaba de la ley mientras me preguntaba si sabía leer. Yo le contesté que sabía leer pero solo en español, que estaba empezando con el argentino.  “El Bueno” pensó que sería mejor si nos quedábamos a solas.

Este me dijo que me tenía que multar aunque no quería hacerlo. Aseguró que con su bajo sueldo no podía tomarse el privilegio de perdonar una comisión así. Yo, muy serio, le dije que le entendía, pero que todo era un error por lo que cogería mi multa e iría directamente a poner una denuncia  a mi embajada. Aquí, “El Bueno”, decidió cambiar de estrategia: “pero como es domingo debería retenerte aquí el auto hasta que mi jefe en la capital autorice la operación, y eso sería injusto para ti”. “Serían un par de días mínimo”, “aunque quizás podamos resolverlo de otra manera, usted ya me entiende Sr. Sierra”. De nuevo me hice el boludo y respondí muy serio: “Menos mal que acabo de hacer la compra en el supermercado. Creo que voy a hacerme espaguetis al pesto para cenar, ¿Puedo acampar en su jardín?”.

“El Gordo” me quería matar y el “El Bueno” se quería matar.

Así pasamos una hora de conversaciones y gestos sobreactuados hasta que ofreciéndome el pasaporte y mirándome a los ojos ” El Bueno” me dijo muy serio, ¿ni siquiera va a colaborar con este cuartel con una gaseosa? Le saqué el pasaporte de las manos, le dije que donde yo vivía cada uno se pagaba sus gaseosas y sin mirar atrás después de soltar una tremenda carcajada arranqué y me fuí.

¡Estaba claro que eran nuevos en eso de las malas artes!

Llegué a Salta, me instale en casa de Barbara, Ernes y el pequeñito Simón, y decidí sentirme como en casa por unos días rodeándome de gente bonita..

Me dejé sorprender por la belleza y el color de una ciudad apodada por sus compatriotas como  ”la Linda”, y comencé las conversaciones con el concesionario CITROEN local para ver que podía sacar.

(Por supuesto Urtubey es el gobernador y por supuesto esta mujer es indígena, cosas de Latinoamérica ¿verdad?)

El trato fué el siguiente, yo hacía publicidad en los medios locales (televisión y diarios inpresos) de su local a cambio de que ellos me diesen 100 dólares y solucionasen el pequeño desvío de la rueda delantera derecha que desde hacía ya semanas no estaba alineada con el resto.

Pero como siempre me tiene que pasar algo….. todo acabó por torcerse cuando CITROEN contrató a otro taller para hacer el tarbajo y este decidió cortar “la banana de dirección” para corregir y después volver a soldar sin saber que justo ese puno por el que decidieron realizar su manualidad de la semana era el punto donde se acumula toda la fueraza motriz y de frenado. Un punto que jamás aguantaría tras el desperfecto ya realizado.

Cuando fuí a CITROEN estos dijeron que se harían cargo del problema, pero que la “nueva Banana” llegaría de Buenos Alres por lo menos tras una semana y entre una cosa y otra ya había pasado una desde mi llegada a la casa de los chicos.

Me quería ir sí o sí.

Busque algún mecánico citronero por la ciudad y acabé encontrando a “Citrocrist”, que curiosamente tenía una pieza vieja que aunque era de un AMI 8, me serviría.

Me ayudó a ponerla y por sus servicios le pagué con los 100 dolares que Citroen Salta  había donado a mi causa Naranja.

¡Un desastre!

Tras casi 10 días de trabajos mal hechos y lentas decisiones estaba por partir con el mismo poco dinero con el que había llegado (o incluso menos) y con una pieza vieja en la dirección delantera en lugar de una nueva que poco atrás me había puesto  mi querido mecánico bonaerense.

Convencí a Simón de que aun era muy joven para partir….

….recogí a mi nuevo companero de viaje, el holandés y ginecólogo Roeland (que contestó a uno de mis anuncios en la red de “se busca compañero para compartir gastos rumbo al más allá”)…..

…y partimos primero a visitar la Quebrada de La Concha camino de Cafayate…..

…y segundo de nuevo al norte caminito de  la Quebrada de Humahuaca…

…donde me crucé con el italiano Ilario y su Vespa en medio de su viaje New York-Ushuaia-New York.

¡Suerte compañero!

Mi paso por Brasil fue realmente especial. Una ilusion. Algo nuevo para mi.

Entre por la extranha frontera de Chuy, donde a la derecha del canton principal es Uruguay y a la izquierda del mismo ya es Brasil, en el momento en que empezaba a llover. Conduje varios kilometros y me encontre la Aduana que pase sin ninguna dificultad. Tan solo unas cuantas preguntas sobre Naranjito y sobre el viaje.

De ese momento hasta que sali de Brasil para entrar de nuevo en Argentina, tan solo dos dias despues, no supe poner el freno ni si quiera para hacer una foto. Y no fue por que este pais no me gustase, no senhor. Todo lo contrario! No supe parar por que desde el momento en que entre y me di de frente con el Parque Natural de Tain y conduje hasta Pelotas por un hilito de tierra que dejaba la Lagoa Mirim a mi izquierda y el Oceano Atlantico a la derecha, todos mis sentidos se pusieron nerviosos obligando a mi desconcertada cabecita a conducir en un estado de profundo letargo olvidandose esta incluso de comer y descansar.

Me enamore de Brasil tanto y en tan poco tiempo que tan solo en dos dias me tope con  la salida. Podria decir que fue una devcision dificil, pero no seria verdad. Pense que si seguia avanzando por ese pais, me costaria dejarlo una eternidad. Y en estos momentos, como ya sabeis, dinero y tiempo son dos palabras fundamentales para el avance de mi querido Naranja Rocinante.

La lluvia no me abandono en ningun momento. Y lo mismo paso con las colinas verdes, los bosques oscuros, los campos sembrados amarillos marrones y reverdes, las casas de madera pintadas con tonos vivos, los caminantes en la ruta en chanclas y pantaloncitos muy cortos, los ninhos y los perros jugando y los caballeros a caballo.

Todo un espectaculo!

La zona que recorri es muy poco turistica por lo que los hoteles, campings y demas alojamientos son practicamente inexistentes (y los que hay son demasiados caros para nosotros). De nuevo volvi a recurrir a la gasolinera 24 horas con seguridad privada que en la segunda de las noches, en una ciudad pequenha llamada Federico Westphalen,  me dio una mas que agradable sorpresa coincidiendo con unos empleados y un jefe maravillosos con los que cene y tome cerveza mientras atendiamos a los medios de comunicacion locales que vinieron a cubrir la noticia de mi llegada.

Incluso se hicieron cargo de conseguir la pegatina con la bandera de Brasil que aun no tenia y que el jefe coloco posando para la camara en un acto oficial lleno de aplausos.

Para entrar en Argentina nuevamente tuve que buscar las Aduanas deBarracao en Brasil y Bernardo de Irigoyen en Argentina y pedir a los oficiales que por favor me sellasen los papeles del auto. Entre ambos paises no hay absolutamente nada! vaya, que me despiste y de repende estaba en Argentina con los papeles brasileiros sin sellar. Todo un ilegal!

En frente de mi, a tan solo un par de cientos de Kilometros, las majestuosas y unicas Cataratas de Iguazu!

Creo que esta vez, de nuevo, sobran las palabras.

Estas pocas y malas fotografias hablan por si solas.

Que lindo es este Mundo carajo!

Parte de los chicos citroneros que conoci en Punta del Indio (los que viven por la zona de la capital) organizaron para despedirnos a Naranjito y a mi otro encuentro en Puerto Maderos. Vinieron unos 15 autos y en total me compraron 20 gorras con las que podre pagar gran parte de la gasolina necesaria para recorrer el pais vecino, Uruguay.

Parti de mi querida Buenos Aires haciendo mi primera parada en Gualeguaychu, donde dicen, tiene lugar el mejor Carnaval de Argentina. Si esto es cierto o no, yo no lo se. Lo que si se es que en los dos dias que pase alli no vi ningun sintoma de fiesta en una ciudad aburrida  con rio que no me gusto ni un poquito. Toda la fiesta se concentra previo pago en el Rocodromo de 200 metros de largo donde al parecer, las carrozas los tangas las tetas y los bailes hacen disfrutar al personal. Yo estoy seguro de que es divertido pero, digo yo, no es el Carnaval una fiesta para que disfruten todos?

No me fue muy bien la venta (tan solo vendi 2 gorras en los dos dias) y adelanante mi paso a Uruguay para el sabado en vez del domingo.

Alli visite en Rosario a Ivana, Wilfredo, Mauro y Lara, una familia encantadora  de viajeros que conoci en el Perito Moreno tiempo atras y sin dudarlo me invitaron a visitarlos a su casa cuando llegase a Uruguay.

Con ellos me senti como en casa y en fanilia, y por si esto no fuera suficiente, me ayudaron en la venta de gorras haciendome publicidad entre amigos y medios de comunicacion locales y me regalaron dos tanques de gasolina con los que llegare a Brasil sin problemas.

Me costo a horrores despedirme de esta preciosa familia que me trato tan exageradamente bien convirtiendose, por meritos propios, en una de mis favoritas en el panorama del mundo mundial.

Realmente uno se siente como en una nube cuando se topa con gentes con tan buenas personas por el camino.

Este viaje sin ellos, no tendria ningun sentido.

Nos vemos pronto AMIGOS!!

Despues de  la parada en la Playa de Necochea y antes de llegar a Buenos-Malos Aires, visite la Reserva Natural de Punta del Indio para asistir al Encuentro Citroen 2cv y Mehari.

Era mi primera experiencia en un encuentro Internacional de amigos de Naranjito y ambos lo pasamos en grande.

Todos los alli presentes se mostraron siempre muy atentos con nosotros hasta el punto de que me fui  a la capital cargado de regalos entre los que destacan un semieje nuevo made in Argentina y un monton de nuevos y buenos amigos.

Una vez en Buenos Aires, pude ver que de nuevo la psicosis colectiva y la mala fama supera la realidad de una gran ciudad peligrosa si pero no tanto.

A mi personalmente, en todos los dias que pase alli, no me paso nada malo y si en cambio mucho bueno. Sali por la noche a bailar. Pude disfrutar de tangos callejeros en La Boca y en San Telmo. Tome cerveza  local y artesanal de primera division en Palermo y tambien Estrella Galicia. Fotografie el Obelisco y pasee por la Plaza de Mayo sin madres pero con cartelesparanoolvidar.

Me enamore por completo de una ciudad que representa con bastante exactitud la personalidad de los argentinos en general y donde los alfajores de dulce de leche  crecen por cualquier esquina casi como una mala hierba.

Atrevida, informal, pintoresca, moderna, arrogante a veces, gritona y muy coqueta, divertida, charlatana, hospitalaria, romantica y de muy buen comer….

… asi es Malos Aires para mi!

Nahuel y Fran del taller Citro Fran, fueron los encargados de mimarnos a mi  y a Naranjito sin piedad. Nos dieron un trato  inmejorable dandole un repaso total al auto y arreglando todo lo arreglable,  haciendole todos los servis y descubriendo que tenia los amortiguadores puestos al reves desde que sali de Espana.

El precio que me dio Fran, fue irrisorio en comparacion con el trabajo realizado durante los cuatro dias que pasamos en su taller en los cuales ambos mostraron una paciencia desmedida explicandome pasito a pasito todos sus movimientos para que la proxima vez pueda ser yo quien lo solucione.

Un millon de gracias a todos!

P.D.: El precio y la calidad de la impresion en camiseta no me convencio por lo que esta vez me decidi por un nuevo complemento para seguir On The Road, las gorras.

Se venderan bien?

Un beso y tres abrazos, Jorge.

Llegué a Necochea y  la buena energía de Laura (fundadora del Club de Meharis y socio número 1 del mismo)  me dejó por unos instantes sin respiración. Qué buena conexión!

Pasé una noche en su pensión donde por  la mañana al conectarme a Internet, pude leer un mail que decía así (más o menos):  ”Hey Jorge, soy Martín, uno de los argentinos con los que te fumaste uno a las afueras de Pushkar-India, por el Facebbok de mi padre veo que estás en Ushuaia. Pues bien yo soy de allí aunque ahora vivo en Necochea, una playa más al Norte. Mi padre es piloto de helicoptero. Ya hablé con él. Llámalo y vuela!  Un abrazo loco!”

Menuda casualidad! le escribí, me escribió, le llamé y me vino a buscar para enseñarme “El Oasis”, el lugar donde trabaja y vive junto a unos amigos a unos cuantos Kilómetros de la ciudad.

Tanto me gustó y tanto me gustaron, que me quedé allí incomodo pero tranquilo desayunando Cornettos casi 10 días en los que el ping pong, el fútbol-tenis, el café de sobre,  las sudestadas (viento proveniente del este que destroza todo lo que se encuentra a su paso), los paseos en coche por la arena, los asados, los Fernet con Cola, y la buena música de Kapanga fueron los notables protagonistas.

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El equipo titular del Oasis lo forman el “Negro” López , capitán general de la ironía y siempre el primero en ponerse detrás de la barra y de olvidarse de que está allí para vender;  Franquito “El Cuevitas Necochense”, capaz de decirle a los clientes que está cerrado por estar jugando una partida de ping pong  a pleno mediodía de sol y bikinis; Martín “La Vieja”  Mella, con una de las caras más duras y queridas de la ciudad; y el Maestro de todos los Maestros, Mr. Turturro, un jóven ya mayor que siempre en “zunga” (fadapirilas) cuida del local y de los chicos cuando estos lo necesitan, es decir, siempre.

Todos nosotros más unos  Gigantes más, uno de los únicos días que nos visitó la  Srta. Actividad,  visitamos en caravana de autitos viejos  dos de los Puntos Energéticos con poderes curativos   de la zona gracias a la intuición y sabiduría de “Turtu”, que instrumento en mano, pantalones largos esta vez y mucha seriedad nos hizo disfrutar a todos de una jornada  inolvidable sobre las dunas vecinas al Médano Blano.

Nos cargamos de Energía positiva pese a que no encontramos puntas de flecha indígenas. Surfeamos las dunas más altas. Perseguimos lagartijas y comimos un asado que por desgracia nos repitio (a todos menos al más veterano) antes de volver a la base de operaciones con los pelitos en punta tras semejante hazaña conseguida.

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Aunque la compañía y el lugar daban como para quedarse a vivir, edcidí marcharme hacia Malos Aires una vez vendí el resto de las 100 camisetas que tenía.

Un millón de gracias a todos por estos días!

Nos volveremos a ver Oasis!

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Me debí portar bien en el Fin del Mundo por que a la vuelta, todo lo que un día fue infierno se vistió de paraíso para hacerle la ola a Naranjito que a paso demasiado ligero (una de las llantas no vivió para contarlo)  y con los faritos bien atentos se comió  el malcamino de tierra consiguiendo que esta vez a la hora de cruzar el Estrecho, el capitán  como recompensa, lo pusiese   en primera fila  delante de un grupo de ovejas muy avanzadas para su edad.

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Hasta Piedra Buena llegué y dormí en un camping dominguero tras la negativa de la estación de servicio ya entrada la noche.

Por la mañana solucioné  el tema “neumáticos” colocando un par de cámaras   en una gomería familiar y tras revisar la pequeña pérdida de aceite aún presente con el ex-mecánico oficial de Citroen, decidí pasar a visitar a un par de bonitas personas de las que Oskar y Lola me habían hablado más al Sur del Sur en la Hostería del Parque Nacional Monte León.

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Allí Juan y Silvia, tras una comida de las que duran horas e inspiran vidas,  me invitaron a pasar una noche en el antiguo gallinero  y yo acepté  con ganas y de corazón.

Pese a que  el lugar es mágicamente tranquilo lo mas increíble de este parador inglés de principios de siglo xx perfectamente conservado son sus propietarios y permanentes inquilinos (no viven como todos pensarían en una de las lujosas habitaciones de la casa si no en un carro de chapa que antiguamente se usaba para la construcción y mantenimiento del cerco).

Al pasar un rato con ellos inmerso en su simple pero completísimo estilo de vida sana  uno se da cuenta no solo de que el amor  sí existe si no también de que éste se puede tocar , ver, escuchar e incluso comer.

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Me despedí de los perrosalejapumas y de la pareja de moda en los Mundos de Naranjito con la boca llena con un millón de gracias y de nuevo me deslicé por la aburrida y recta Ruta Nacional  3  mirando al Norte.

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Me topé con algún que otro pintoresco lugar (a los argentinos les encanta el ser los mejores, los únicos o los primeros en cualquier cosa),

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con un par de empujones amigos (parece que el Dr. Hofmann pasó por aquí antes que yo),

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con varias colonias de lobos marinos,

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con costas  bellas      y amplias,

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con atardeceres coloreados a mano,

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con incomodos e improvisados hogares  al costado de la ruta,

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desiertos de arena blanca,

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chalets en primera linea de playa,

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ciertos momentos de vértigo,

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autoestopistas  con el corazon  grande, lindo  y marcado al fuego que llegan tarde (o demasiado pronto) al trabajo

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picnics   a la parrilla,

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y muchas otras sorpresas hasta que un mail del Mehari Club de Necochea me invitó a conocer su ciudad y su playa. Cambié la hoja de ruta, actualicé el GPS con un tachón y volé volé y volé ……..

Me despedí en El Chalten del polizón  Ruben ¨messie¨ Brulat, y comencé a rodar hacia Ushuaia con muy buen ritmo pese a los fuertesvientos, el frío  y el agua que se colaba por la puertarota.

Tres aduanas en unos pocos cientos de kilómetros, el estrecho de Magallanes, muchísima lluvia, barro,  camiones, un cambio de alternador y una de las peores carreteras del mundo me llevaron a La Isla Grande de Tierra de Fuego donde incluso un oficial de la última frontera argentina me preguntó si viajaba en moto debido a mi mal estado físico.

Como me acordé del francesito y de su torpeza en ese momento…

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(Naranjito cruzando el Estrecho de Magallanes)

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(la destrozada ruta chilena en La Isla)

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(asi quedo el mapa que viajaba en el asiento del copiloto tras la odisea)

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(asi mi nueva alfombrilla de banho)

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(asi  el  sufrido y ahora aflojado motor)

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(y asi  mi ventana por la parte interior)

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Por suerte para mí y para Naranjito la carretera tras esa última Aduana estaba asfaltada y la lluvia desapareciendo, por lo que ahora sí, pude disfrutar de un paisaje casi antártico.

El cuentakilómetros fue el primero en darse cuenta de en donde estábamos y no tardo en marcar los números propios de La Tierra de Fuego (en estos momentos llenita de agua). Tierra por donde los diablillos campan a sus anchas….

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…montando los vehículos mas increíbles y modernos tratando de defender  el fortín de Ushuaia de buenas y puras gentes.

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A mi, por supuesto, me dejaron pasar sin problema para que con mis propios ojos viera que es una ciudad carísima que no tiene mucho que mostrar si uno no sale de la zona urbana.

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Para poder disfrutar sin pagar (practicamente te cobran por respirar) uno tiene que salir a caminar con cuidado de no llegar al Parque Nacional de La Apataia, donde a los no comunitarios como yo, les clavan un punhal en las costillassi tratan de  pasar.

Aunque suene todo esto un poco negativo (me enfade y mucho por sus altos precios), la visita mereció la pena un por la tranquilidad  de este nuevofindelmundo, por la ayuda de Citroen Grenoble que me pagó la reparación del tubo de escape,

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por los buenos consejos y charlas con ¨Chiquito¨ de Chinicola Hnos,

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por los martillazos enderezadores de ¨Los Gallegos¨,

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y por la paciencia, el buen humor y el mate de Ismael, un superhéroe en la sombra que con muy buena onda me arregló por fin el limpiaparabrisas de manera definitiva (espero).

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El resto de anécdotas destacables son el primer pinchazo del viaje,

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los encantadores piratas Oskar y Lola con los que compartí mucho más que cerveza y humo reverde,

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y las ganas de seguir rumbo hacia lo desconocido.

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Esto no ha hecho más que comenzar.

Ahora a por Canadá!

Un beso y buenos  vientos.

El Chalten tampoco defraudo.

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Pasamos en un camping de la zona unos dias en los que Naranjito nos esperaba mientras nosotros caminabamos los alrededores.

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Lo mas espectacular la caminata a la base del Fitz Roy….

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…mi nuevo amigo Diego…

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…y la caminata a la base del Cerro torre.

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Un beso para todos y de nuevo perdon por el considerable retraso.

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