Viernes 20 de Mayo

Una vez visitado el Machu Pichu volvimos a Ollantaitanbo para recoger el campamento y salir hacia Nazca, pero no contábamos con que antes que nosotros había llegado “El Maestro”. Cuando lo conocimos muy seriamente nos invitó a pasar al Koricancha (lugar según él donde uno entra siendo piedra y sale siendo oro) para realizar una bellísima ceremonia con palo santo, ojas de coca, cánticos y mucha mística donde dimos gracias al “padrecito sol”  por su calor y energía. Acabado este ritual Ilario y yo fuimos invitados a quedarnos un par de días más en el centro y así ayudarles a hacer pan y venderlo en el pueblo. Este es su único ingreso cuando el centro está vacío y nuestra ayuda les haría ganar mucho tiempo. Aceptamos y por la mañana del día siguiente a eso de las 5 de la mañana nos pusimos manos a la obra.

El pan que hacen los chicos es aunque más caro, también más rico y saludable que el resto por lo que no suelen tener problema en venderlo caminando con la cesta de mimbre al hombro. Lo pasé muy bien, aprendí a hacer varios tipos de panes diferentes e hice un buen amigo que es Carlos. Y qué decir sobre las ceremonias en el “kori”… ¡madre mía!

De camino a Cuzco y a Nazca decidimos parar en Maras, unas salinas que funcionan desde los tiempos de los incas escarbadas en forma de cientos de piscinas en la ladera de una montaña, donde volví a sacar el “merchandaising” oficial de Naranjito para pagarme las entradas del día.

Y Moray, un curioso lugar donde se dice, los incas experimentaron con vegetales creando entre otras curiosidades, el maíz morado más grande del mundo.

Un lugar, que con las altas y nevadas montañas a lo lejos, consiguió ponerme los pelos de punta.

Para pasar la noche decidimos volver a Maras donde acampamos a las puertas del cielo y de la Iglesia y jugamos un partido de fútbol con el cura y sus amigos antes de cenar en la comisaría de policía y por fin dormir.

Cuando amanecimos Ilario decidió revisar el amortiguador de su rueda trasera y como yo quería conocer una asociación que se encarga de que la educación llegue a los niños de las afueras de Cuzco nos separamos temporalmente quedando en vernos  en Nazca días después. Al fin y al cabo somos dos solitarios.

Como esta era mi segunda vez en la ciudad, no me dediqué demasiado al turismo y me presenté en la organización HUCHUY YACHAQ donde me quedé encantado al conocer sus múltiples proyectos con los niños y sus familias.

Os recomiendo conocer su página web.

De cuzco a Nazca tardé dos días en los que casi me muero de frío al acampar. Pero finalmente llegué.

Bienvenidos!

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