Lunes 2 de Julio

Cuando llegó el momento de afrontar la supuestamente complicada y acosadora frontera de Los Estados Hundidos de América, cuando ya todos mis papeles mexicanos estaban cerrados, muy despacio y cumpliendo con todas las medidas de seguridad establecidas me situé  en la fila de la derecha del Puente de Laredo número 1 que parecía ser la más rápida en ese momento. Por supuesto esto cambió en cuanto me situé y las dos filas de mi izquierda comenzaron a moverse a buen ritmo.

Tras media hora de calor y deshidratación me llegó el momento y el primer oficial se acercó a la ventana, me saludó muy amablemente, me pidió los papeles y me preguntó de cinco maneras diferentes cómo y porqué había llegado a USA conduciendo mi propio vehículo.

Escuchó mi respuesta muy atentamente  mientras fruncía el ceño para mostrarme su desconfianza, y cuando terminé mi alegato, con una sonrisa de oreja a oreja me entregó un papel que decía “Inspección vehicular”.

Con este papel por delante llegué al segundo control donde sin tan siquiera mirarme me mandaron a obtener el permiso de entrada al país donde hice cola por dos horas a pleno sol. No tardaron mucho en darme el permiso y el único incidente mencionable fue  el scaneo que me realizó un perro gordo  color café  gobernado por un oficial igualmente gordo  de la vieja escuela, de esos que piensa que rastas es un sinónimo de traficante de drogas.

Volví al segundo control y un experto en detonaciones (lo digo por su vestimenta) me hizo unas veinte preguntas sobre el viaje y el mundo árabe en general (a Irán lo metía en el saco de los árabes también). En ningún momento inspeccionó el coche. me dió mi pasaporte. Señaló la salida y se despidió de mi con un sonoro ” i love your car man”.

Mi primera misión una vez estuve  legalmente en territorio “gringo”, la de conseguir el obligatorio seguro para vehículos, la fallé debido a la imposibilidad de que ese “tal sistema” que me lleva metiendo la zancadilla desde que salí de España, no aceptase ni mi matrícula, ni mi carnet de conducir internacional, ni mi número de la seguridad social (que a saber desde cuando está caducado) en su moderna base de datos.

Era momento de arriesgarme y así lo hice conduciendo sin papeles hasta San Antonio, donde un amigo de una amiga me esperaba en su casa para presentarme así de sopetón todo lo referente al “Glorioso País de la Libertad”…

Junto al bueno de Jeff,  me inmiscuí en el despampanante  estilo de vida de San Antonio para al segundo día, definitivamente, darme cuanta de que no era lo mio. De que no me gustaba. De que yo allí sobraba.

Todos los “clichés” habidos y por haber sobre la retrograda Texas se presentaron ante mi para escupirme en la cara mientras me veía rodeado por un ejército de hombre mujeres y niños super obesos que caminaban a duras penas en dirección al Mcdonals.

Tardé una semana en convencer a una aseguradora de que me hiciese un seguro aunque en el no apareciese ninguno de los datos realmente importantes, y en cuanto pude eche a volar aprovechando que pasaba por allí una corriente de aire caliente con dirección Austin.

Por suerte para mi, de casa de un buen amigo como fue Jeff caí en casa de otro grande, un artista local de nombre muy cinematográfico, Mr. Tony Romano, con el que pude cambiar un poco mi hasta el momento terrible opinión de USA.

Austin me pareció una ciudad mucho más interesante que San Antonio.. Allí la gente de repente hacia ejercicio, intentaba comer bien, se interesaba por la música y por las artes y no tan solo por la nuevas ofertas de 2×1 del 7eleven de la esquina.

Lo mejor hasta el momento, además de mis dos anfitriones, los “coches restaurante” de Austin y su diversidad (internacional) de recetas “gourmet” al precio de todos, y las sabrosas y algo más caras cervezas artesanales de esta interesante ciudad  cuyo State Capitol es el más grande de la nación incluso por delante del homologo de Washington DC.

Tan solo, por ahora, antes de que me deprima contando mis primeras impresiones aquí, una cosa más: ECHO DE MENOS AMERICA LATINA!

 

 

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2 comentarios
  1. joaquin dijo:

    muuucha suertee !!!

  2. Jesús dijo:

    Te dieron los 200 dólares q soltastes al entrar en México ?

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